La pecera de Anorexia

TEODARDO

Desde que Anorexia quedó huérfana, a los dos años de edad, la supersticiosa tía Petronila se hizo cargo de ella.

Cuando fueron a avisarle que la patrulla la estaba esperando para llevársela presa por homicidio, Anorexia estalló en llanto, agarró la pecera con rabia y la batió contra la pared. Los pocos peces que quedaban con vida, saltaron al piso de cemento y al poco rato murieron con las bocas abiertas. Anorexia se fue a su cuarto, se puso el vestido que su tía le había regalado para celebrar sus quince años, y salió a entregarse a la policía. Al verla en la patrulla, el viejo boticario comentó:

Publicado en EL NACIONAL, el 11-04-94, pág. A-5