La mutabilidad
TEODARDO
Se atribuye a Lao-Tse esta sentencia: "El hombre sabio, no tiene principios fijos". En otras palabras, la moral se acomoda al mejor postor.
Al observar el comportamiento ético de algunos hombres públicos, pareciera que entre nosotros hay muchos seguidores del filósofo chino. Especialmente entre los políticos.
Con la flexibilidad ética que plantea el adagio chino, se puede hacer cualquier cosa: desde condenar a varios meses de cárcel a un pobre hombre que roba en un automercado una pierna de cochino para alimentar a su familia, hasta dejar libre de toda culpa a un corrupto que se ha enriquecido a costillas del Estado.
Aquí en Venezuela abundan los discípulos de Lao-Tse. Que han acogido sin problema, la sabiduría china que aconseja la mutabilidad de los principios.
Publicado en EL NACIONAL, el 20-10-89, pág. A-4