La CAVN es recuperable

TEODARDO

Independientemente de los resultados de las averiguaciones administrativas que se adelantan en relación con presuntas irregularidades cometidas en los últimos años en la C.A. Venezolana de Navegación (C.A.V.N.), que la han llevado a la crítica situación financiera por la que atraviesa, la naviera del Estado es recuperable.

Es recuperable, si se les suministran los recursos financieros necesarios para solventar la denominada problemática intermodal, es decir, contenedores y otros equipos que fueron arrendados en número superior al requerido, a precios más elevados a los que se pagan en el mercado, y que se rigen por contratos que establecen condiciones desventajosas para la CAVN. Se trata, en pocas palabras, de devolver a las empresas arrendadoras, en el menor tiempo posible, cerca de 13.000 equipos excedentes que le cuestan a la compañía alrededor de 47.000 dólares diarios, solamente por concepto de arrendamiento.

Es recuperable, si el Estado se deslastra de unos pocos "vivos" que no están interesados en el progreso y desarrollo de nuestra Marina Mercante Nacional sino en llenar sus bolsillos. Me refiero al transporte de las cargas generadas por las empresas del Estado que, en igualdad de condiciones a las ofertadas por las navieras extranjeras, deben ser transportadas por la Venezolana. Lo que se debe hacer, en nuestra opinión, es invitar a la naviera del Estado a participar en todos los procesos licitatorios relacionados con el transporte marítimo de las cargas de importación, exportación y cabotaje y darle la primera y última opción. Es decir, si el flete más bajo cotizado por la competencia puede ser igualado por la CAVN, la carga debe ser transportada por ésta. Solamente con este legítimo apoyo la naviera del Estado saldría a flote: obtendría financiamiento para ampliar su flota de carga a granel, daría trabajo a nuestros marinos y generaría divisas.

Es recuperable, si se redimensiona su organización y se ajusta el número de empleados a las necesidades reales del negocio naviero. Esto significa grosso modo, reducir la nómina de trabajadores de 650 a 270 aproximadamente.

Es recuperable, en fin, si luego del saneamiento financiero de la empresa se lleva a cabo un proceso de privatización transparente que conduzca a la participación de un socio que esté dispuesto a invertir en la renovación de la flota de carga general -actualmente pequeña, obsoleta y antieconómica- y administrar la compañía con criterios de eficiencia y rentabilidad.

La recuperación de la CAVN es una cuestión de interés nacional.

Publicado en EL NACIONAL, el 30-05-94, pág. A-4