Isabel Allende: Orgía de las letras, sábana recién planchada
TEODARDO
Ya sospechaba yo que detrás de una mujer escritora está escondido el dios Eros. La casa "interior" de Isabel no es sólo de espíritus, es de carne y hueso. También ella, como todos los mortales, tiene sensaciones. No todo es fantasía. Hay en esos ojos grandes y castaños de la chilena una vibración literaria que llega a todos nosotros, que sin conocerla personalmente, la queremos. Lástima que no escriba con más frecuencia en El Nacional. Lo que deseo es que me envuelva, por lo menos una vez por semana, con una de esas ricas sábanas, con olor a limpio, para deleitarme en ese mundo de la sensualidad de la palabra.
Seducido por el texto de Isabel, excitante, cariñoso, sabroso, literalmente divino, yo también creo, como ella, que escribir produce una sensación de fiesta, de alegría. El gran éxito de su obra literaria se debe a que sabe manejar, magistralmente, la palabra. Su texto es estimulante, su lectura proporciona goce a plenitud, producto de la insinuación de la palabra y la aceptación estética del verbo.
Ustedes se preguntarán: ¿Cómo puede el lector gozar con el verbo? Pues les diré: el verbo puede caer en la trampa amorosa Ad Libitum. Basta conseguir el acoplamiento del Cuerpo-Lector en genuina complicidad con el Cuerpo-Escritora, es decir, que las ganas se juntan y se alcance la comunicación trascendente de la palabra, como expresión sensual, y la lectura como posesión literaria. Se logra la Cópula-Lector-Escritora. El verbo debe desear intensamente la expresión escrita y ésta debe estar dispuesta, voluntariamente, a ser leída, sin reservas. De esta manera se consigue el necesario balance entre los postulados existenciales que cubren el Espacio Erótico, simbólicamente representado por el Leer-en-Desnudo, sin inhibiciones. Así se realiza la unión amorosa cuya representación virtual es la atracción ontológica de las Ganas de Leerte con el Léeme. Por eso Isabel tiene tanto éxito en cualquier lengua.
Y ahora, después de este fatigante ejercicio literario me voy a cogitar, a solas, con los espíritus, con el amor y con mi propia sombra, a esperar la próxima orgía de Isabel.
Publicado en EL NACIONAL, el 05-10-85 pág. C-2