Frases garciamarquianas
TEODARDO
Tenía una manera de hablar que más bien le servía para ocultar que para decir.
Llegó a ser tan sincera en el engaño, que ella misma acabó consolándose con sus propias mentiras.
El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.
El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga.
La única realidad cotidiana y eterna es el amor.
La sabiduría nos llega cuando ya no sirve para nada.
Lo único peor que la mala salud es la mala fama.
La muerte no tiene sentido del ridículo.
La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado.
No creo en Dios, pero le tengo miedo.
Publicado en EL NACIONAL, el 22-07-91, pág. A-5