En busca de la noticia, una periodista de El Nacional se fue
hasta Guasdualito y, en una bodega, cerca del Arauca, entrevistó a un llanero.
- ¿Qué le pareció el frustrado golpe del 4 de febrero? Algunos líderes, como el doctor
Caldera, dicen que se puede repetir...
- A mí no me asustan muertos ni bultos que se menean.
- Casi todos los politólogos opinan que fue una decisión muy sabia del Jefe del Estado
haber nombrado un Consejo Consultivo para que estudiara las razones de la emergencia que
atraviesa Venezuela y aportara algunas posibles fórmulas de solución a problemas
fundamentales del país. ¿Usted qué piensa?.
- Hay que poner la totuma cuando empieza el aguacero.
- ¿Y qué, dirá, a todas éstas, el Fondo Monetario Internacional?.
- ¡Guá! Palante es que brinca el sapo manque le puyen los ojos.
- Pero ¿usted no cree que ellos tienen que entender la crisis que estamos viviendo y
nuestra incapacidad para cumplir, al pie de la letra, sus exigencias, que comprometen el
presente y el futuro del país?
- Sin embargo, hasta el partido de gobierno está cuestionando el paquete y exige
rectificaciones de la Presidencia de la República.
- Una cosa piensa el burro y otra el que lo está ensillando.
- Sí, pero, en todas las crisis, el pueblo es el que sufre las consecuencias...
- Siempre al perro flaco le caen las garrapatas.
Al día siguiente, un amigo de la familia, al leer la entrevista en la
página D-1, llamó a doña Betty para preguntarle qué hacia Luis en Guasdualito.