El gancho

TEODARDO

La vieja María jamás aprendió a leer, y en su vida oyó hablar de Freud, pero tenía la habilidad de interpretar los sueños de los demás. Un sábado en la tarde llegó a su rancho una mujer de cierta edad, en un Mercedes Benz con chofer uniformado.

Publicado en EL NACIONAL, el 30-07-91, pág. A-5