Desnuda realidad
TEODARDO
Desde que Eva le enseñó a Adán la manzana y lo invitó a que se la comiera, los hombres seguimos disfrutando de la paradisíaca fruta. No podemos verla sin que nos provoque morderla. Acaso el mordisco, psicoanalíticamente hablando, es el impulso vital que gobierna nuestra psique. Después de todo, a través del mordisco expresamos el instinto característico de los que formamos parte del Reino Animal.
Siglos atrás, en la Edad Media, y aún en el Renacimiento, a pesar de los movimientos renovadores que cambiaron costumbres y comportamiento de la sociedad, las mujeres cubrían sus manzanas. En aquellos tiempos había pudor. Hoy, para vender cualquier cosa, las jóvenes muestran sus hermosas manzanas en cualquier medio de comunicación social, como si nada. Esa es la desnuda realidad.
Publicado en EL NACIONAL, el 06-01-91, pág. A-5