Dos compañeros orientales que tenían muchos años sin verse, se
encuentran por casualidad en el matrimonio de la hija de un amigo común.
¡Pancho!
¡Nico! ¡No lo puedo creer! ¡Cuánto me alegra verte!. Tanto años, hermano querido.
Cuéntame tu vida ¿Cómo está la familia?
Aunque no lo creas, a menudo te recuerdo. María del Rosario, tu ahijada, siempre me
pregunta por ti: ella te quiere mucho. Imagínate que cuando fueron a bautizar a su primer
hijo, y el cura preguntó cómo se llamaría el niño, ella contestó enseguida:
"Francisco, como mi padrino".
Dios me la bendiga. ¿Como está Sayo? ¿Con quien se casó? ¿Dónde está viviendo?
¿Qué estudió? ¿A qué se dedica? ¿Es feliz?
Ella está muy bien. Se graduó de maestra y está viviendo en Pampatar. Se casó con un
joven muy fundamentoso. Tienen tres muchachos: la menor es igualita a Goya, que en paz
descanse.
¿Cuándo murió Gregoria?. Lo siento mucho, compadre...
Goya nos abandonó hace diez años. Te podrás imaginar el vacío que ella dejo...
¿Y te volviste a casar?
¡Nooo! Yo no hubiera podido casarme otra vez. Mi corazón siempre fue de Goya: el
único amor de vida. La sigo amando como el primer día en que nos conocimos. Goya es
insustituible.
¿Así que estás viviendo solo?
Pancho, tú sabes que uno necesita compañía femenina para soportar la vida. La soledad
es terrible...sobre todo por las noches.
¿Y entonces?
Bueno, resolví mi soledad inteligentemente: estoy "encuerao".