Cuéntame ese cuento

TEODARDO

Confiésome ignorante, indocto, lego, iletrado, analfabeta, torpe, ineducado, idiota, mostrenco, burro, obtuso, después de la lectura de "Evictos Invictos, Convictos", ganador del Concurso de Cuentos de "El Nacional", publicado en ese diario el martes 3 de agosto de 1982.

De su lectura saqué dos conclusiones: la primera que no sé de qué se trata y la segunda, que si es un cuento, no lo puedo contar.

Publicar semejante adefesio, disparate, necedad, engendro, absurdo, parto, aborto, monstruo, feto, me parece una burla, una loquera, una bufonada, una chanza, un chiste, una guasa, una ironía, una mofa, una ridiculez, en fin, una mamadera de gallo.

Es una obra misteriosa, arcana, oculta, secreta, recóndita, sibilina, ignota, distante, inaccesible, lejana, remota, sólo entendible a las mentes esclarecidas, iluminadas y preclaras de una literatura esotérica.

Yo hice un gran esfuerzo intelectual y leí leí leí leí leí leí leí leí leí volví a leer, leí leí leeeiiií le í l e í leíííííííííí leeeeeeeí lee í l e í lllllleeeííí leee ííí, y no pude entender.

Mientras leía el cuento me perdí, busqué la brújula, no la encontré, registré entre mis instrumentos geodésicos, geofísicos, seguí leyendo y seguí perdido.

Los cálculos me fallaron. La ecuación era de más variables de las que yo podía manejar. Estaba limitado. No era capaz de despejar la incógnita.

Continué la lectura loca y me tropecé con la desorientación hecha a la medida de los que son burlados igual que un 28 de diciembre. Inocentemente me di cuenta de que ese cuento no es para todo el mundo y menos para los ignorantes.

Es por ello que acudo a alguno de los miembros del jurado del premio en el XXXVII Concurso Anual de Cuentos de "El Nacional", y suplicarle a Antonieta, a Gustavo o a Oswaldo, que por el amor de Dios, dada la estrella polar y el logaritmo de pi, que alguno de ellos me diga si me lo puede contar...

Publicado en EL NACIONAL, el 06-08-82 pág. A-5